sábado, 11 de julio de 2015

Una pequeña historia

Queridas Amigas:


Bien, en esta entrada, no hablaré de mí... bueno no directamente, como lo suelo hacer, ni daré tips, ni notas, ni nada. Solo quiero compartir con ustedes una pequeña historia que escribí un día, hace poco más de un mes atrás, cuando me sentía mal y sola. La historia no habla de mi, ni de nada que me haya ocurrido, pero si tiene mucho que ver con como me sentía entonces. 

So... Espero que la entiendan y les guste.



Dije que no me iba a cortar más, me prometí a mí misma no hacerme más daño. Me prometí a mí misma no hacerme el mismo daño que no me gusta que se hagan las personas a quienes quiero.
Y aquí estoy, intentando buscar mi navaja entre mi maquillaje con el brazo herido y lleno de pequeñas heridas hechas con una navaja vieja y de mala calidad que encontré por ahí.
Suspiro unas cuantas veces más y frunzo el ceño mientras más lágrimas caen furiosas por mis mejillas. En estos momentos solo me gustaría encerrarme en algún lugar oscuro y morir… Por siempre. Sé que estoy siendo infantil y sé que tengo que controlar toda esta ira en mí, pero…es tan difícil hacerlo!. Cada vez que la escucho vuelvo a llorar y a enojarme, no sé porque diablos me sucede esto, pero no quiero que siga sucediendo, obviamente.
La misión ha sido fallida, no encontré la navaja y una parte de mí está decepcionada por esto y la otra está feliz, porque así ya no podré herir más mis brazos.
Saco algunos zapatos del armario y hago espacio suficiente para esconderme en él. Tomo mi teléfono celular y mis audífonos para escuchar música, y cuando estoy apunto ingresar a la oscuridad de mi armario mi mamá interrumpe sorpresivamente en mi habitación.
-¡¿Estos malditos audífonos tuyos están buenos o no?! –No le respondo, ni siquiera me inmuto en mirarla porque sé que no podría evitar controlar mi enojo y le gritaría algo.- ¡Respóndeme!, Te estoy hablando- Dice enojada. Me debato entre que podría contestarle para que se marchase lo más pronto de mi habitación evitando una pelea, pero ya es tarde. Cierra fuerte la puerta y desaparece tras esta. Ahora es mi única oportunidad.
-¡No son míos!-Digo fuerte para que me escuche, pero no responde así que hablo más alto- ¡Dije que no son míos y no sé si están buenos!- Sé que me ha escuchado, pero no está de ánimo para responder, no la culpo, yo tampoco estoy de ánimo para tener otra pelea ahora mismo.
Me quedo un rato en silencio escuchando como habla con mis hermanas diciéndole que no deben gritar, a lo que ruedo los ojos por la ironía de aquella conversación. Me decido a volver a mi plan de encerrarme en el armario, aun no se me quita del todo el enojo.
Una vez dentro del armario pongo música de mi lista de “clásicos tristes” para relajarme un poco y dejarme llevar. De verdad no quiero seguir sintiendo ira o enojo dentro de mí, así que lo mejor es desahogarme… llorando, o de cualquier forma.
Casi no siento el dolor, que me produce el llevar  sentada, abrazando mis piernas en esta misma posición durante dos horas. El dolor que siento dentro de mi corazón es lamentablemente más fuerte, y sé que suena cursi o dramático, pero así es como me siento. Las lágrimas que de vez en cuando vuelven a caer por mis mejillas me recuerdan las muchas veces que he pasado por esta situación, en distintos lugares y con distintas personas, y las ganas de gritar crecen y crecen, aunque sé que no lo haré. Otro sollozo se escapa de mi garganta y lágrimas furiosas caen por mis mejillas en silencio. Cierro los ojos, e inevitablemente recuerdo una de las veces en las que Christian y sus amigos me empujaban y decían palabras hirientes afuera de la sala de clases. Más lágrimas caen. También, la vez en la que Francisca y Nataly me recordaron lo fea que era, una vez más. Las veces en las que alguien por Facebook comentó un simple “fea” o “estúpida” en mi foto de perfil, y me destrozó. Una vez en la que golpee a una chica por decirme bruja, a los 10 años, y a continuación, a sus amigas y a mi profesora retándome. Aquellas veces en las que inútilmente insultaba a mis compañeros y compañeras de clases, esperando que me dejaran en paz. Un sollozo fuerte y ahogado vuelve a salir por mi garganta y las lágrimas nublan por completo mi vista. Más recuerdos. Las peleas con mi mamá, con mis hermanas, con mi papá, y los golpes de este, para terminarlas. Recuerdo los moretones que dejaban sus golpes, y como hacían que sus largas disculpas no valieran nada. Recuerdo los golpes, empujones e insultos de mis compañeros, compañeras… irónico nombre para las personas que tan mal te tratan ¿no? De repente, me levanto y seco furiosamente las lágrimas pero estas no se detienen. Miro un rato hacia dónde está mi maquillaje y luego abro la puerta.
-M..mamá…-la llamo entrecortadamente. No responde. Sollozo nuevamente y me dirijo a la cocina- …Mamá… ¿estás?- No esta. Vuelvo a sollozar fuertemente y me acerco al lavaplatos, tomo un vaso y lo lleno con agua. Generalmente beber agua me calma, pero esta vez es diferente. Suspiro y siento como las lágrimas siguen cayendo por mis mejillas y los recuerdos, vuelven, otra vez. Veo el brillo, el brillo del filo de un cuchillo, un gran cuchillo. Muy lentamente lo tomo entre mis manos y más lágrimas desesperadas caen por mis mejillas. –Ojala alguien viniera y me salvara, pienso cobardemente, porque sé lo que viene ahora y no tengo todas las ganas de que eso pase. Cierro los ojos suavemente y dejo de llorar. Reúno fuerzas y… lo entierro en mi brazo. Un grito ahogado sale de mi garganta. El dolor es demasiado fuerte, por un momento me ciega. Intento sacar el cuchillo de mi brazo, pero duele mucho. Respiro fuertemente y lo saco con lo que queda de fuerzas. Me caigo lentamente al piso y al ver mi brazo, lleno de sangre manchando el piso blanco, lloro. Lloro y sigo llorando. Lloro hasta quedarme dormida. Lloro para siempre.


-Violeta♥

2 comentarios:

  1. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado haciendo algo que no queremos que nuestros seres queridos hagan? Yo tenía una amiga que se cortaba y me ponía realmente mal cuando le veía sus cortes, tiempo después me encontraba con cortes en mis muñecas y me decía: "mirate, estas haciendo lo que odiabas que X haga".
    Cortarse es un acto de 0 amor por nosotros mismos, pero es posible dejarlo.
    Besos!

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    1. Gracias por compartir tu experiencia c: Y tal como dijiste, claro que es posible dejar la autolesion o mutilación, es posible todo lo que nos propongamos. ♥

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