miércoles, 23 de diciembre de 2015

Si no puedes con Ana, está Mia, fácil.

Queridas Amigas:


Últimamente me he sentido mal, muy mal. Estresada, cansada, etc. Puede que se deba al constante calor que hace que mi presión suba, o tal vez a que, como hace poco me caí en bicicleta y tengo que pasar practicamente todo el día acostada, me siento hostigada, abrumada, aburrida. O no, o simplemente tengo un maldito problema a la vista, que me produce este estrés.  Y sí, sigo gorda, no es que sea la gran cosa, hace mucho que sigo igual. En fin, hablar de mi pobre vida no es lo que me convoca a escribir esta entrada hoy. 

Muchas personas a mi alrededor pasan cosas peores que yo, la diferencia es que la mayoría de las veces esas personas no lo eligieron, en cambio yo, sí elijo mis males. 


Ire directo al grano, me siento una mierda de persona hablando siempre de mí y de lo mal que lo estoy pasando, es verdad que este blog lo cree principalmente para eso, pero en la vida cotidiana también es así. Osea, no se trata solo de hablar de algo, se trata de actuar. En este mundo, como en cualquier otro tipo de mundo, hay que hacer cosas, no solo pensarlas, que es lo que he estado haciendo todos estos últimos meses. He pasado todo el maldito 2015 planeando mis días, dietas, ejercicios, etc. 
Cuando en realidad, más que planearlos en mi mente o un papel, nunca los seguía. 
Me falta tanta fuerza de autocontrol como comida para los pobres en el mundo. Y la cosa es que veo que no me esfuerzo por nada que aseguro querer. Digo que ayunaré 1 semana y resulta que mi mamá llega con una tarta o helado en la tarde y mando a la mierda todo, devorándome mi dignidad y mi palabra junto a la comida.


Pienso en familias enteras que no tienen que comer, y luchan día a día para poder hacerlo, mientras la mayoría de vosotras vomita cuanto bocado entra en su boca. Yo ODIO eso. No se si alguna vez lo he manifestado pero odio el vomitar. Es cierto que yo he vomitado muchas veces en el pasado, pero al menos este año he intentado dejarlo de lado. Porque además de que considero, es una pésima ayuda con el autocontrol, que se supone deberíamos tener, es también un gigantesco desperdicio de comida. La comida es sagrada, Dios nos la dio para alimentarnos, y si no deseamos hacerlo por querer adaptarnos a esta sociedad de mierda, entonces no la vomitéis, porque en alguna parte del mundo, o quizá tan solo de tu barrio, alguien está pasando hambre.


Esta entrada no es más que para hablar de esto, de la conciencia, de el autocontrol. No solo debemos tener fuerza para algunas cosas como ayunar, sino también para la vida diaria, y viceversa. Y debemos darle un poco más de valor a la comida, ya que como bien sabemos, ella no nos hace engordar, no vale la pena seguir echándole la culpa a un plato de comida por estar más gordas. "La comida no engorda, uno es el que engorda" escuché una vez. Nadie nos obliga a comer y estar como ballenas, puede que sí, en algunos casos, cuando las chicas están muy delgadas y sus padres de empiezan a preocupar por ellas, pero no quiero adentrarme en otro tema aún más complejo, que es el de la percepción que tenemos de nuestro cuerpo. Solo espero que a la hora de vomitar, piensen un poco más en lo que están haciendo. No sólo se están dañando el aparato digestivo, no sólo se están haciendo mierda los dientes, no sólo están botando calorías que no querían ingerir, no sólo están enfermas, o quieren estarlo, también están vomitando comida, no lo olviden. ESTÁN DESPERDICIANDO COMIDA. Comida que probablemente muchas personas necesitan con urgencia para seguir vivas.



PD. No sean débiles princesas, ustedes son hermosas, con todos los defectos que tienen, sólo necesitan que su belleza interna pueda verse por fuera también. Y el estar delgadas, aunque suene superficial decirlo, les proporcionará la belleza externa que anhelan. Aunque no sea más que seguridad en sí mismas, que antes no tenían.


-Violeta ♥

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